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Si quieres aprender sobre el zero waste y estar al día sobre novedades relacionadas con la contaminación plástica que sufre nuestro planeta, este es tu espacio. 

Nos los venden como los salvadores y como los sustitutos del malvado y contaminante plástico. Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto?


Los bioplásticos no solucionan la contaminación por plásticos. Actualmente se están ofreciendo unos productos plásticos con el prefijo bio, pero no es nada más que una forma de greenwashing para seguir utilizando artículos de usar y tirar y que a la sociedad les parezca que son totalmente sostenibles y que no perjudican al medioambiente. Pero los bioplásticos son igual de perjudiciales que los plásticos convencionales, o incluso peores!



El plástico convencional


El plástico está compuesto por moléculas llamadas polímeros a las cuales se les añade diferentes aditivos que les dan sus propiedades y características. En el plástico convencional, la materia prima es el petroleo. Este plástico nunca desaparece, simplemente se fragmenta en partículas diminutas (microplásticos) bajo el efecto de los rayos del sol o de otras fuerzas, sin sufrir ninguna alteración en su composición química.


Los bioplásticos


Se llaman bioplásticos a los fabricados a base de polímeros naturales como son el almidón de patata o de maíz.


A pesar de que estos bioplásticos sean de origen vegetal, el uso de estos bioplásticos presentan, sin embargo, una serie de problemas graves que debemos tomar en consideración:


1. El hecho de que estos plásticos usen una base vegetal no quita para que también lleven aditivos cuyo impacto en el medio ambiente es preocupante, más cuando suelen acabar directamente en la tierra o el agua al biodegradarse.


2. Los bioplásticos solo se descomponen en condiciones industriales, ya que para ello necesitan unas condiciones especiales que no se encuentran al medio natural. El reciclaje del plástico convencional es ya de por sí muy complicado. Para que estos bioplásticos fueran convenientemente tratados haría falta poner en marcha una red de recogida y tratamiento especifica para ellos, es decir, plantas de reciclaje especializadas únicamente para bioplásticos, las cuales no existe en la actualidad. Por lo que estos bioplásticos serían un residuo peor que el plástico convencional ya que no pueden reciclarse (aún).


3. Estos plásticos a los que, generalmente, les damos un único uso consumen gran cantidad de tierra, agua y otros recursos necesarios para producir alimentos. Por lo que estaremos mientras una parte de la población se muere de hambre, el resto estaremos destinando plantaciones de maíz, patata, etc. para crear envases de un solo uso que se deaecharán al cabo de unos minutos de haberse usado.


4. Son caros y se fabrican a pequeña escala.


5. La industria presenta estos plásticos como biodegradables cuando no lo son, lo que conlleva engañar al consumidor y consecuentemente el fabricante y las autoridades se lavan las manos sobre la gestión que sus residuos generan.



Hay muchos tipos de bioplásticos, pero ninguno se degrada fácilmente en el medio marino. Sólo se degradan en condiciones industriales ya que necesitan procesos especiales; condiciones que no se dan en el medio natural ni en ninguna planta de reciclaje existente en la actualidad. Por lo tanto, causarán los mismos daños a la fauna marina que los plásticos convencionales, ya que se convertirán en micro(bio)plásticos.


Además, estos materiales no frenarán la producción y el consumo masivo de plásticos, e incrementarán el sobreconsumo de recursos naturales


Necesitamos un cambio real a nivel de sistema de producción y consumo ya que la mera sustitución de plásticos de un solo uso por otros materiales no será suficiente. Utilizar bioplásticos u otros productos de un solo uso sólo alimentará falsas soluciones que impedirán solucionar la crisis de contaminación por plásticos a la que nos enfrentamos.


La única solución a este problema es promover el uso de la regla de las 3 R's, reduciendo, usando materiales reutilizables para todo tipo de objetos, y reciclando en último lugar, para así acabar con la cultura del usar y tirar.